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Raúl Hernández, bloguero y consultor de empresas digitales (resumen)

Entrevista completa

Cada vez está más claro que el tiempo de las estructuras fijas y pesadas, los organigramas, los empleos para toda la vida… son cosa del pasado.
(…) las relaciones profesionales configuradas basándose en proyectos (…) son mucho más flexibles, se ajustan mucho mejor a las necesidades de las empresas y aprovechan de forma óptima las capacidades de las personas.
Somos nosotros los que, si no apostamos decididamente por la innovación, tendremos serios problemas para sobrevivir en el entorno competitivo. No podemos esperar a que un ministerio nos resuelva la papeleta.
Al final, la tecnología es un medio, no un fin en sí misma. La apuesta debe ser por la creatividad, por la capacidad de encontrar nuevas soluciones a los problemas (…)

(…) tengo la sensación de que en España hay mucha inversión por parte de las instituciones (…) Para mí esto supone un cierto problema en la medida en que estas iniciativas, al final, no dependen de su éxito real (…) para sobrevivir, lo cual puede hacer que se dispersen los esfuerzos en proyectos que no estén centrados en el mercado.

Para eso, haría falta que fuese la propia iniciativa privada la que estuviese apostando su dinero de una forma más decidida, financiando así proyectos mucho más enfocados. El problema es que la iniciativa privada sigue en términos generales pensando demasiado en el corto plazo, con una capacidad de riesgo bastante limitada que hace que prefieran destinar el dinero a otros menesteres

(…) el factor clave en todo esto es la tolerancia al riesgo. Para innovar hay que atreverse a plantear cosas nuevas, hay que asumir que en un elevado porcentaje de las ocasiones vamos a fracasar.

Y luego hay unas circunstancias sociológicas que veo demasiado enraizadas. Hemos creado una sociedad de jóvenes muy cómodos que son conscientes (frente a lo que pasaba en generaciones previas) de que emprender su propio camino supone empeorar sus condiciones de vida. No tienen incentivos para arriesgarse, sino más bien para todo lo contrario. Tenemos que dar la vuelta a esta situación, conseguir que resulte más apetecible para los jóvenes iniciar cuanto antes su propio camino, que vean atractiva la idea de “buscarse las habichuelas”, que al fin y al cabo es la base y la esencia de la actitud emprendedora.